Boletín de diciembre 2015


Con ganas de empezar

¿Dónde? Nuestro primer espacio, Damarila, ya ha recibido a algunas familias y personas interesadas durante las últimas tres sesiones informativas. Recuerdo cuando visitamos todos aquellos chalets en busca del lugar idóneo para emprender este camino. Parecía la única opción y la más sencilla, así que nos pasamos el curso visualizando una casa hermosa con un amplio jardín. Ahora nos damos cuenta de que no pudimos tener más suerte cuando se nos iban cerrando las puertas a medida que el calor apretaba de cara a agosto… ¡Agosto! Ya estábamos en agosto y parecía imposible encontrar algo a tiempo para este curso con todas las licencias en regla. Fue entonces cuando todo dio un giro, nos replanteamos seriamente qué hacer, si posponerlo para el curso siguiente y rezar para que los astros se alineasen y encontrásemos el espacio en el momento justo para poder tramitar las licencias sin necesidad de mantenerlo vacío medio año; o abrir nuestras miras y seguir el ejemplo de algunas escuelas Sudbury que comenzaron alquilando un espacio compartido. No tardamos mucho en dar con Damarila por causalidad y lo primero que pensamos fue “no tiene jardín”, es cierto, pero pronto la lista de pros empezó a crecer! Justo cruzando la calle tenemos un precioso parque por donde baja el río, ¡qué privilegio! Además, es un espacio cómodo, con instalaciones nuevas y todo en regla, con unos propietarios encantadores, con toda la flexibilidad tanto a la hora de empezar en cualquier momento, como de ir ampliando a medida que crezcamos hasta poder buscar algo más parecido a aquella visión de chalet con un gran terreno.

Recientemente, una de las madres que hace tiempo sigue nuestros pasos, me comentó que cuando nos decidimos por Damarila para empezar con La Rosa de los Vientos, de alguna forma le resultó poco atractivo, y puedo entender que haya decepciones cuando las cosas no se ajustan a la idea que tenemos en la cabeza. Sin embargo, me gustaría hacer una breve reflexión acerca del espacio…

¿Cuál es el objetivo principal del espacio? En mi opinión, el espacio es un lugar de encuentro donde se desarrollan las actividades diarias, donde las ideas se llevan a la práctica. Cuando hablamos de Sudbury, un planteamiento educativo abierto y adaptable, el espacio es importante en tanto en cuanto se pueda ajustar a las necesidades que van surgiendo. Por lo tanto, podríamos decir que ha de ser un espacio polivalente, confortable y acogedor, que vaya variando en función de los cambios para poder responder a ellos de la mejor manera.

¿Es imprescindible disponer de las mejores instalaciones para poder llevar a cabo un proyecto como el nuestro? La experiencia nos dice que no. ¿Cuántas iniciativas de educación libre, alternativa, o como lo queramos llamar, han tenido lugar, al menos durante un periodo, en espacios compartidos, infraestructuras provisionales, edificios por restaurar, etc.? Algunos ejemplos representativos que conozco de primera mano son Leeway Sudbury School en San Diego, Ojo de Agua en Alicante, Escuela Libre Micael en Madrid y Sudbury Valley School en Massachusetts. A menudo, la mejora de las condiciones del espacio es parte del proceso, igual que al abrir un negocio, como puede ser una tienda, el local se va modificando y ampliando con el paso del tiempo, e incluso se cambia de ubicación.

Ésto me lleva a la siguiente pregunta, tal y cómo comentaba con aquella madre: ¿cuántas de las familias que ahora se plantean una reubicación para llevar a sus hijos a Ojo de Agua habrían apostado por la iniciativa hace unos años, cuando su lugar de encuentro era una carpa, tienda de campaña o similar? No olvidemos tampoco las iniciativas que de por sí plantean un espacio diferente como puede ser Bosquescuela en Cerceda, cuyas instalaciones son una cabaña de madera bioclimática, o la Yurta en El Boalo, donde su actividad se desarrolla principalmente a la intemperie. Es decir, a la hora de decidir dónde llevar a los niños, creo que es importante valorar no sólo el espacio físico, si no el proyecto educativo en sí, especialmente la calidad de las experiencias que vivirán en él.

En última instancia se trata de una cuestión de confianza. A veces, de manera automática, proyectamos nuestro propio miedo en las niñas y niños, y pensamos que necesitan de un ambiente preparado y controlado para aprender. Sin embargo, nos olvidamos de que el acto de aprender ocurre en cualquier parte y en cualquier momento, y que lo más importante no es el qué, el dónde o el cuándo, si no el cómo. ¿Cómo quiero que aprenda mi hijo?

Formar parte del proceso de crecimiento de un proyecto como éste podría verse como una desventaja, pues aún no hay un rodaje ni una cultura establecida. No obstante, yo lo veo como un privilegio, como la oportunidad de crear un espacio muy valioso, de participar en su puesta en marcha, de verlo crecer desde su nacimiento, de dejar huella en él, de allanar el camino hacia una educación libre y respetuosa.

En realidad, la estabilidad es incompatible con este modelo educativo, por no decir con la vida en general, especialmente en el momento histórico en el que nos encontramos. Ése es uno de los motivos por los que es tan necesario un cambio de paradigma educativo que dé respuesta a problemas de hoy en día y sea suficientemente maleable para seguir el ritmo de las crecientes transformaciones que tienen lugar. Afortunadamente las escuelas Sudbury no son estáticas sino que están en constante cambio, adaptándose a las situaciones nuevas y afrontando los retos que emergen día tras día, independientemente de si llevan funcionando un mes o cincuenta años.

¿Cuándo? Para poder dar comienzo a esta iniciativa es fundamental contar con el compromiso de algunas familias que conozcan bien el modelo y tengan claro que ésto es lo que quieren para sus hijos; pues se trata de la pedagogía menos directiva que puede haber, y por lo tanto, la más difícil de sostener, la que crea más dudas, infunde más miedo y plantea más preguntas. A su vez, es la más sencilla, en el sentido de que no pretende evaluar a los estudiantes ni decidir lo que deben aprender, sino que su objetivo y su herramienta básica, como he mencionado antes, es la confianza. La confianza en que uno mismo es quien sabe qué necesita y en qué momento, la confianza en que pueden hacer frente a toda adversidad, la confianza en que encuentren su camino, no el nuestro, el suyo propio, la confianza en sus insaciables ganas de aprender… Y bien, ¿estamos dispuestos a confiar?

La Rosa de los Vientos espera con ilusión dar la bienvenida a los primeros aventureros.

Por Paula Quintana Sobrino


Próximamente

Sesión Informativa

Introducción al modelo Sudbury
Sábado 12 de diciembre
de 12 a 13:30
Más detalles


Cine-Forum


Ser y llegar a ser

Un documental sobre
el aprendizaje autónomo

Proyección en Madrid
a principios de 2016


Convocatoria para familias

Febrero 2016
(fecha a confirmar)

Dirigida a quienes ya conocen el proyecto y el modelo.

Para compartir con otras familias interesadas, resolver dudas y tomar una decisión.

Enlaces de interés

 

Una educación en democracia y de libertad sin concesiones
Un artículo sobre el modelo Sudbury desde la perspectiva de una activista latinoamericana en su visita a Clearview Sudbury School.

 Entrevista a La Rosa de los Vientos en Aprendemás
El pasado agosto Ana Rosa Maza de Aprendemás entrevistó a Paula Quintana de La Rosa de los Vientos para uno de sus artículos sobre pedagogías alternativas.

Campaña de apoyo al documental de Estonoesunaescuela
Consigue tu ejemplar de Aprender en Libertad de Peter Gray colaborando en la campaña, y participa en el sorteo de un curso presencial de Educación Activa.

Un experimento sobre los horarios laborales que te va a sorprender
Un breve vídeo que ilustra las condiciones represivas de las niñas y niños en la actualidad, sin olvidar que el derecho al respeto y a la libertad va mucho más allá de los deberes.


Educación a la carta
Un documental por la libertad educativa que aboga por la diversidad.

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