Los niños deben ser ciudadanos libres


GREENBERG, Daniel. “Children Should be Free Citizens”. En: Education in America. A view from Sudbury Valley School.  Framingham, EE.UU.: Sudbury Valley School Press,  1992. p. 5-7

Traducción: Javier Herrero (Ojo de Agua)


Tengo un acertijo que plantear, pero primero me gustaría jugar a una especie de juego verbal. Le daré la descripción de una institución, y usted debe intentar adivinar de cuál se trata. Sólo tendrá una oportunidad, pero intentaré hacerlo fácil. ¿Preparado? Pues allá va:

Suele acomodarse en edificios de grandes ladrillos; las más modernas suelen ser de hormigón. La población fundamental (a la que llamaré “clientes”) están confinados dentro, a menos que uno obtenga un pase especial. Los clientes están bajo el completo control de un grupo de personas que llamaré “supervisores”, que distribuyen órdenes a los clientes.

La regla básica de la institución es que los clientes deben obedecer las órdenes de los supervisores o ser castigados (por ejemplo, con un confinamiento adicional).

Los clientes no tienen prácticamente derechos, ya sean constitucionales o de otro tipo. La atmósfera en general es opresiva y existe una tensión en la base de la relación entre supervisores y clientes. A menudo, hay una intensa presión psicológica impuesta sobre los clientes. Muchos se quiebran y tratan de escapar, ya sea huyendo o recurriendo a drogas, alcohol o violencia.

La libertad es desconocida dentro de las paredes de esa institución: la iniciativa personal es, para decirlo educadamente, desalentada. Los supervisores no toleran el desafío o la independencia, pero sin embargo están extrañamente preocupados por las relaciones entre los clientes. La obediencia es lo más importante.

Una esperanza ampliamente extendida es que los clientes recibirán suficiente entrenamiento durante su confinamiento para prepararles para la vida fuera de la institución cuando finalmente sean libres. Digo “esperanza” porque en más ocasiones que en menos esto no sucede y una de la más grandes quejas que uno escucha es los antiguos clientes recién liberados en general no están bien entrenados para hacer algo útil y a menudo son analfabetos.

Casi todos los clientes, por su parte, como era previsible, odian la institución y sueñan con salir de ella. Periódicamente aprobarán a algún supervisor amistoso, pero la naturaleza de la bestia es de un profundo antagonismo por aquellos que les regulan con arbitrario poder.

Después de unos cuantos años de exposición a la rabia, hostilidad y frustración de la vida cotidiana en un ambiente esencialmente represivo, la mayoría de los supervisores o abandona, tratando de moverse a un puesto administrativo, o desarrolla un coraza de dureza y cinismo para protegerse del dolor de la decepción.

¿Ha adivinado qué institución estoy describiendo? Correcto. ¡Se la llama “una escuela”!

¡También acertó si dijo “una prisión”!

Y eso me recuerda el acertijo que prometí en la primera frase. Acertijo “¿Por qué una escuela es una prisión?”

Para responder adecuadamente, debe responder un conjunto de acertijos, todos los cuales son igualmente misteriosos.

¿Por qué se obliga a los niños a ir a la escuela?
¿Por qué se obliga a los niños a permanecer en la escuela?
¿Por qué se obliga a los niños a aprender en la escuela?
¿Por qué los escolares no tienen los mismos derechos que los adultos?
¿Por qué los profesores no son libres de elegir lo que desean enseñar? (…)

No se apresuren a rechazar estas preguntas. Las respuestas están lejos de ser obvias. Hubo un tiempo no muy lejano en el que tratábamos a los negros como esclavos, a los trabajadores como siervos pagados y a las mujeres como un mero instrumento de ayuda doméstica. Hubo un tiempo cuando la verdad “evidente” de que “todos los hombres fueron creados iguales” se refería exclusivamente a los adultos varones blancos con propiedades.

Ha corrido mucha sangre y muchas valientes peleas para obtener una definición de “persona” que quiera decir “seres humanos adultos de todos los sexos y razas”. Quizá, sólo quizá, es tiempo de extender el significado también a los menores.

http://ojodeagua.es/files/2011/11/Autodidacta_n_12.pdf